By hola | Published | No Comments

Dado los acontecimientos y las noticias tristes en el país, en esta ocasión hablaremos de la pintura The New American Gothic, de la artista chicana Criselda Vasquez.
Nos encontramos ante una pieza actual, creada para un momento histórico sumamente álgido y complejo. La obra es profundamente subversiva, particularmente hoy en día, cuando los mexicanos y los inmigrantes en general se han convertido en el blanco de discursos de odio por parte de un gobierno que no respeta los derechos humanos. En este contexto tan tenso, donde los trabajadores del campo son perseguidos y criminalizados, este óleo sobre lienzo de gran formato (72″ x 48″) se alza como un homenaje imprescindible a los campesinos latinos que sostienen la infraestructura actual de los Estados Unidos.
La genialidad de la obra radica en su diálogo intertextual con la icónica pintura homónima de Grant Wood de 1930. Vasquez respeta con maestría la composición geométrica, el encuadre rígido y la solemnidad original. Al mantener intactos estos elementos visuales, el cerebro del espectador reconoce la herencia del puritanismo y la antigua rectitud moral americana, pero se topa con un choque cultural instantáneo. En lugar de los rostros serios de los colonos blancos del Medio Oeste, dueños de su propia tierra y símbolos del “sueño americano” tradicional, la artista coloca en primer plano a sus propios padres: dos inmigrantes mexicanos. La solemnidad ya no representa el orgullo de la propiedad agraria, sino la dignidad y el cansancio acumulado del trabajador esencial. La famosa casa de estilo neogótico que denota arraigo familiar y propiedad privada desaparece. En su lugar, el fondo es ocupado por una camioneta de trabajo, sustituyendo la estabilidad del hogar fijo por la movilidad forzada y transitoria de la vida migrante.

A través de esta apropiación, Vasquez desplaza por completo el centro de gravedad socioeconómico del país mediante la sustitución de los símbolos clásicos. El histórico trinche de tres puntas de Wood, se transforma en un azadón de jardinería en manos del padre, mientras la madre sostiene un cubo de plástico con productos de limpieza. Son herramientas que ya no defienden lo propio, sino que embellecen y cuidan la propiedad ajena.
The New American Gothic no sólo es un retrato familiar, sino que eleva a la clase trabajadora latina de estatus, reclamando así su derecho legítimo a formar parte de la historia oficial y del paisaje moral de una nación que se niega a mirarlos, pero que se sostiene gracias a sus manos.
New American Gothic nos confronta con el costo invisible del bienestar cotidiano y nos obliga a mirar de frente a quienes la retórica política intenta deshumanizar. Como lectores y ciudadanos de un mundo interconectado, nos queda reflexionar: ¿seguiremos permitiendo que los cimientos de una nación permanezcan en las sombras, o seremos capaces de reconocer la herencia, el sudor y la dignidad de quienes, con un azadón y un balde, también construyen la historia? La respuesta, al igual que la mirada de los padres de Vasquez, nos observa fijamente esperando una resolución.
Más información en torno a la artista: @criselda_vasquez
1-Foto cortesía de Wikimedia Commons. American Gothic, 1930, Grant DeVolson Wood.
2-Foto cortesía de Criselda Vasquez, The New American Gothic 2017.
Alberto Roblest
Leave a Reply