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Latinos en The National Portrait Gallery

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WinerOutwinEl concurso “Outwin Boochever Portrait Competition” es sin lugar a dudas la más importante competencia de retratos en Los Estados Unidos que año con año organiza The National Portrait Gallery. Como su nombre lo indica, los competidores envían piezas artísticas cuyo sujeto se refiere a personas, no paisajes, no figuras geométricas o cualquier otro tema, sino seres humanos en cuerpo y alma, o mejor dicho, la imagen de coterráneos nuestros captados por el ojo de un artista. Lo que premia, además de la técnica u otros elementos estéticos, es lo poderoso de la imagen; ya la expresión del sujeto, su posición en el lienzo, fotografía, escultura o pieza digital, y el mensaje implícito en la obra.

Esta competencia nacional, recibe cientos, quizá miles de obras, y el galardonado se lleva  la nada despreciable suma en efectivo de $ 25,000 dólares, que este año quedó en manos de una artista de Baltimore, Amy Sherald  con “Miss Everything“.

Como en toda competencia, para los que saben de eso, lo importante no es tanto ganar sino tener el honor de quedar seleccionado, particularmente cuando se trata de obras de arte. Este año cuatro artistas latinos son parte del show ahora mismo en exhibición.

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La Guía”, de Rigoberto Gonzáles, es una pintura en torno a la realidad fronteriza. En ella, un grupo de tres inmigrantes cruza el Rio Bravo con el terror a cuestas y algunas pocas pertenencias. Es de noche, quizá de madrugada en el cambio de turno de la migra; que si te agarra te patea,  te insulta y si pretendes escaparte te dispara. Parece que el coyote los ha abandonado a su suerte -al fin coyote- esta pieza podría ser una pintura de Caravaggio por el manejo de la luz, las sombras y los colores que se extienden sobre el lienzo.

 

La segunda obra del show elacajaMemoriaborada por un latino se titulada “Caja de Memoria Viva” de Adrián Román (“Viajero”), esta es una pieza entre escultura e instalación que cuelga del techo. A primera vista es la cabeza de una mujer de raza negra, un tanto burda en su aplicación; carboncillo sobre madera de cuatro lados. Una cabeza cuadrada que nos depara una sorpresa: su interior. Todas nuestras cabezas están llenas de algo ¿no? En este caso hay la foto enmarcada de una mujer, cartas, un collar, otras fotos antiguas, una muñeca de trapo y una variedad de objetos simbólicos. Dicen que todas las obras de arte son auto retratos de los artistas. Esta pieza, de este puertorriqueño afincado en Nueva York, es una obra a la que solo le falta el audio para ser intimista.

DePuroCorazonDe Puro Corazón”, de Gaspar Enríquez, expone el retrato de un hombre que parece llevar un tatuaje en la cara como los antiguos guerreros de las tribus que habitaron el Aztlán, aunque este guerrero ha encontrado la civilización occidental y lleva anteojos. El hombre –retrato del pintor John Valadez- nos mira de frente, como retando a la cámara en un blanco, negro y sepia, como la memoria.

 

El cuarto artista incluido en la exhibición, aunque en la categoría de jóvenes creadores,  es Tiffany Vargas, que participa en el concurso con “Pensamiento Profundo“, la imagen de una chica la cual mira tímida hacia algún lugar indeterminado, quizá el PensamientorPro2futuro, tan incierto a esa edad que quien lo recuerde, es para morirse de miedo. Esta joven tiene una expresión entre la sonrisa y la incertidumbre, entre el que será y como alcanzarlo, entre las dificultades que le esperan y la realidad a enfrentar.

 

Dos piezas que caben mencionarse, aunque no son precisamente elaboradas por latinos, pero que nos involucran, son: “Deportada”, del artista local Louis Palu, la cual se conecta temáticamente con la primera de las piezas de esta reseña; el ser ilegal y vivir en la oscuridad y en la zozobra. En esta, una mujer parece recostada sobre una cama de hotel, o el centro deDeported2 detención de la oficina de inmigración y naturalización a punto de ser regresada a su país. No llora más,  ha llorado demasiado que las lágrimas se han secado. Todas las preguntas se aglutinan en su expresión: ¿qué hará, qué le espera, y el futuro?

 

La segunda obra relacionada con latinos, es una pieza escultórica que se titula “Los Gemelos Rodríguez”, de John Ahearn que regularmente colabora con el escultor Rigoberto Torres de acuerdo a la ficha museográfica. Estas son las cabezas de dos  gemelos, dos hermanos que sonríen desde una tercera, o cuarta, o quien sabe que generación y son tan americanos como cualquier otro en este RdgezTwins2país, con todos los derechos y toda la voz para exigir lo que les corresponde -en un estado de derecho claro-, con todo y lo que les pese a los encapuchados del triple K seguidores de Trump.

 

 

Outwin Boochever Portrait Competition, The National Portrait Gallery.

Alberto Roblest