By hola | Published | No Comments
“Leamos todos”, reseñas de libros que se pueden encontrar en las Bibliotecas Públicas al alcance de todos.
Nos encontramos en épocas de calor y todo mundo sueña con ir al mar, caminar descalzo en la arena, tomar el sol, cerrar los ojos y olvidarse de todo el sinsentido en el que nos encontramos. Justo para este verano, una reseña en torno al mar, el viento, el viaje.
“Crucero de otoño” es una novela que trata de la vida y sus vaivenes en un transatlántico, ya sabrán, uno de esos gigantescos yates que llevan muchísima gente de vacaciones y hace paradas en diferentes ciudades. Un barco que cuenta con restaurantes, peluquerías, tiendas, bares y salas de cine, entre otras amenidades. Un barco que debe funcionar a la perfección para que los clientes la pasen bien. “Crucero de otoño” es en torno a los personajes que habitan este pequeño mundo flotante donde el amor, la intriga, el erotismo, la hipocresía y la manipulación se mezclan magisterialmente.

La novela es una obra que no deja cabos sueltos y nos transporta dentro del mar Mediterráneo y se detiene en diferentes ciudades. Como en toda sociedad existen las clases sociales, y así duermen. En la parte más baja de este gigantesco transatlántico llamado “Cosmopoli” duermen los que hacen el aseo, los que cocinan, los que barren, los que sirven las bebidas en los bares, los que limpian los baños y asean las recámaras. En el segundo piso viven los oficiales del barco y empleados de cierto rango, estos tienen al menos una pequeña eslora por donde entra la luz y pueden ver el mar, en el tercero está la sala de comandos, el camarote del capitán, la sala de juntas de la tripulación etc. etc. En el cuarto y para arriba viajan desde los que compraron su boleto con un descuento o con un cupón, hasta los que pagaron cientos por vivir en el penthouse del rascacielos flotante; dentro de una gran habitación, con una vista envidiable y jacuzzi privado.
“El agua tiene tres sonidos: el agua sobre la Tierra, el agua sobre la piedra y el agua sobre el agua…”
Michael uno de los personajes principales del libro, se trata de un español estudiando en Cambridge que dado su empeño es captado por alguna agencia estadounidense de espías. Para cuando la historia sucede, Michael es bastante viejo y esta es su última misión a la que accede por un secreto que sus jefes no saben; a quien debe vigilar es a una persona a quien amó. Como todo barco de vacaciones el “Cosmopoli” lleva un elenco que incluye músicos, cantantes y bailarines. Michael trabaja de acompañante de baile, esa es su cubierta. Su verdadero trabajo consiste en espiar a un hombre rico de Boston y a su joven, guapa y misteriosa esposa, su amor secreto. Patty, la esposa del millonario hombre de negocios, es una chica con una historia particular, hija de una prostituta fina de modales elegantes, no sólo cuenta con una maestría en arte, sino que también cuenta con experiencia nada despreciable en el campo del amor; es una chica inteligente, emprendedora y bien educada que sabe bien que quiere. En realidad, no ama al marido, él lo sabe pues parte de su relación ha sido una transacción económica. La pareja viaja por él Mediterráneo en compañía de sus supuestos amigos, un poderoso senador norteamericano y su mujer, una señora insulsa que también se interesa en Paty. El esposo de Paty también trae su propio plan en manos y quiere manipular al senador e influenciarlo. Mientras esto sucede una pareja de músicos trata de entretener a los comensales, en tanto se debaten en su propio drama, él que pudo ser un gran saxofonista se ha convertido en un alcohólico y ella esta harta de que nadie ponga atención en su talento, harta del barco, de su vida con su compañero de banda. Detrás de bambalinas el mánager del barco observa como se le va la vida a lo lejos de ese azul profundo mientras trata de motivar a sus empleados y coordinar que todo funcione. Junto a él la chica del aseo mira recelosa a la otra que pacientemente bebe su tercer daiquiri mientras que toma el sol en una hamaca… personajes de una sociedad contenida.
El español Luis del Val nos lleva por las olas del mar con su escritura, una escritura breve, en ocasiones metafórica, en otras sarcástica, y en otras desnudamente real. Luis del Val es un conocedor de la condición humana, de las personas que habitan este barco, de sus coterráneos y de ellos escribe. Luis del Val es un periodista y escritor autor de varios libros que han sido premiados en diferentes concursos, entre sus libros destacan “Buenos días señor ministro” (1987), Las amigas imperfectas (2003) y Crucero de otoño con la que resultó finalista del Premio Primavera en 2008.
“Crucero de otoño”, Luis del Val. Editorial Espasa Calpe 2008.
Alberto Roblest