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El caso es que ya circulaban, los hors d’oeuvres, los vinos y el ponche caliente de manzana, cuando hizo su aparición Tino, venía acompañado de un par de buenos amigos también poetas, José Antonio Mazzotti y Alan Smith. Se veían sufridos. Una de las guapas edecanes se les acercó con ponche en mano y tomó sus abrigos. No recuerdo el nombre del lugar, lo que si sé, es que era uno de esos viejos e impresionantes edificios que abundan en the Back Bay; gran podio, buena acústica, vistas al Common y ese olor a tiempo e historia que en Boston abunda. El presentador, un hombre gordo parecido a Santa Claus y seguramente profesor universitario también, introdujo a todos y cada uno de los poetas que leerían esa noche, incluido a Tino Villanueva, aunque olvidó mencionar dos datos fundamentales para entender la obra de este hombre; uno que venía de una familia de migrant farmworkers en el Texas de los 50s y que era una figura importante del movimiento chicano. Además de compilador de literatura chicana, profesor universitario, ensayista y crítico. Después de aquella noche nos hicimos amigos. No recuerdo si esa misma noche en el bar -o más tarde ya en alguna de las múltiples veladas literarias a las que asistimos juntos-, que la idea de colaborar juntos nació como proyecto…
Bueno, para que más que la verdad, la idea fue mía, sobre todo cuando fui adentrándome más en su literatura; dado que al leer aquellos poemas era como ver pasar películas frente a mis ojos. Poemas en Super 8, así les llamamos y así nos embarcamos en un viaje al sur del país y aterrizamos en Texas, donde tuve la oportunidad de ver las locaciones donde aquellos poemas se habían escrito y además de aprender de la discriminación brutal que vivieron muchas personas en este país, previo a la aparición de dos de mis grandes héroes norteamericanos; Martin Luther King y César Chávez. En Super 8 –aún se usaba- filmé gran parte de se viaje y ahora aquí tengo el honor de presentar para ustedes una de mis piezas favoritas de video poesía: Haciendo Apenas la Recolección, que habla precisamente de las largas horas de trabajo en el campo pizcando algodón bajo un sol incólume y de la vida errante de los campesinos corriendo tras las cosechas. Sin mencionar los bajos salarios, las difíciles condiciones de vida a los que están sometidos los trabajadores migrantes y por supuesto la discriminación que aún hoy en día persiste en muchas áreas laborales y en muchos estados de este país.
En palabras de algún critico de aquella época, Haciendo Apenas la Recolección no es sólo una de las adaptación de poesía a video más fieles que se hayan hecho, sino uno de los mas cortos Road Movies existentes en video literatura-. Producto de esa colaboración y amistad son también: Hay Otra Voz; la voz chicana. Y Something Beyond Light; el ser que crea.
Alberto Roblest